¡Afiliate Ahora!

Contactá un promotor

0800-999-6400

Urgencias en viaje. Todo el país

0800-333-4631

Atenciones Programadas (7 a 16hs)

Noticias

Novedades

Fiebre Runner


 

En los últimos años ha aumentado el número de personas que se sumó al running por los beneficios físicos y mentales que aporta.  En plazas o en la calle, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, se calzan las zapatillas buscando adelgazar o tonificar el cuerpo, socializar o simplemente ser parte de la moda.

Más allá de los múltiples beneficios que ofrece la actividad física no debe perderse de vista que el running, antes llamado footing o jogging, es uno de los deportes más agresivos que existen con nuestra estructura corporal.  El listado de lesiones y dolencias que nos puede provocar es largo, pero muchas de ellas se pueden evitar con un equipamiento adecuado y preparación previa.

Mejor con precaución.

Algunos dicen que correr está de moda. Pero lo cierto es que, la “fiebre del running” como algunos la llaman, es producto de una mayor conciencia sobre la necesidad de mover el cuerpo como herramienta fundamental para mejorar la salud.

Si ese es el principal motor de la actividad, también deben considerarse los riesgos que implican una mala preparación o los excesos. ¿Dónde está el límite entre el esfuerzo que supone el saludable ejercicio de correr y el sobresfuerzo que puede pasar factura al cuerpo? 

Una investigación danesa publicada en 2015 en la revista American College of Cardiology señala que “demasiado running puede ser tan malo como no hacer nada”. Se trata de un estudio que analizó a más de 1.000 corredores y casi 4000 no corredores por un periodo de tiempo de 12 años. Según la investigación, los deportistas que corren a un ritmo no demasiado rápido y menos de dos horas y media a la semana tienen menos posibilidades de morir que aquellos que corren más de cuatro horas o no hacen ninguna actividad.

¿Por dónde empezar?

En primer lugar,  quienes ya compiten en carreras o están buscando hacerlo, deben visitar al médico periódicamente. También los que quieren iniciarse deben realizar una parada previa a  en el consultorio para chequear el estado cardiovascular.

Un breve sondeo realizado entre entrenadores y aficionados que salen a correr en forma frecuente, dejó un dato muy interesante: casi todos admitieron que hace tiempo no se realizan exámenes médicos y algunos aseguraron que, incluso cuando un profesional les indicó una ergometría (prueba diagnóstica que consiste en un electrocardiograma durante un esfuerzo determinado) no se la hicieron.

¿Certificados? Cuando sucede un hecho trágico o conmocionante quedan expuestas las dudas respecto de cuáles deben ser los requisitos que piden los organizadores de un maratón a los participantes. La mayoría de los eventos no obliga a los corredores a la presentación de aptos médicos, salvo los de alta exigencia.

Según datos de la Sociedad de Cardiología de Rosario el porcentaje de individuos que hace actividad física y se realiza los controles médicos no supera el 30% en esa ciudad, algo que se supone es la constante en la mayoría de los centros urbanos.

Decir que llevamos corriendo toda la vida tampoco nos libra de ser un grupo de riesgo. El calor, las distancias, correr con intensidad por circuitos más o menos duros suman pequeños factores que podrían desembocar en lesiones o en una fatalidad que nadie desea.

Preparación previa

El cuerpo necesita una preparación previa, tanto de running como física, porque correr, sobre todo, supone una sobrecarga en las articulaciones. Si bien es cierto que si éstas no se ejercitan pierden facultades y se deterioran, hay que evitar la sobrecarga, ya que esto provocaría justo el efecto contrario al deseado. El calentamiento, los estiramientos y el descanso, ayudan a evitar la mayor parte de las lesiones.

Muchos corredores, por cuestiones de tiempo o de ansiedad por comenzar el entrenamiento o la carrera, evitan estos puntos fundamentales para cuidar al cuerpo. Entrar en calor, estirar y descansar, son también parte del entrenamiento.

Sobreentrenamiento

Si no estar preparados es un problema, el exceso puede ser peor. El organismo avisa cuando se acerca a su límite o cuando sufre por las condiciones externas. Un corredor debe escuchar a su cuerpo: el dolor, la inflamación y la sobrecarga articular, son el antecedente a la lesión y el organismo envía señales de alarma para su protección.

Un plan de entrenamiento adecuado, se realiza en función de factores como la edad, el sexo, el sobrepeso, los antecedentes médicos y deportivos. Lo que es ideal para algunos, no lo es para otros.

Si no se pudo prevenir la lesión, sea la que sea, hay que acudir siempre al médico como prioridad y alejarse de las soluciones recomendadas por personas no formadas.

Lo que todos debemos saber

Está comprobado que correr frecuentemente a lo largo de la vida puede aumentar el riesgo de dolores de cadera y posiblemente artritis, así que es importante que se planteen también alternativas a correr.

Correr emplea principalmente los músculos de las piernas. Asegúrese de que hace algo de ejercicio con la parte superior del cuerpo como pesas libres para mantener un equilibrio de fuerza entre la parte superior e inferior del cuerpo. Los entrenamientos cruzados también pueden reforzar los músculos de las piernas y ayudarle a evitar lesiones como problemas de rodillas.

Tenga cuidado para no convertirse en un fanático de correr. Correr se puede convertir en una actividad obsesiva y, de hecho, algunas personas pueden llegar a centrarse demasiado en la distancia recorrida y en correr para mejorar la forma física. Para cosechar los beneficios para el cuerpo y la mente, practique este ejercicio en su justa medida y disfrútelo como parte de un estilo de vida completo y activo.

Si descubre que correr es lo suyo, el secreto para evitar lesiones y aprovechar las ventajas de este deporte está en prepararse antes y, al empezar a correr, hacerlo con responsabilidad.

 

¿Cuándo no está recomendado el running?

- Sobrepeso: las actividades de impacto están contraindicadas para cuerpos en los que las articulaciones deben soportar mucho peso. Es mejor empezar con bicicleta o caminatas y acompañar con una dieta saludable.

 - Problemas cardiovasculares: problemas del corazón, hipertensión arterial y otras complicaciones requieren del análisis de un profesional médico. En muchos  casos no autorizan realizar la actividad.

- Osteoporosis o problemas en articulaciones: quienes padecen artrosis pueden sufrir inconvenientes, ya que con cada paso damos un golpe a las rodillas y los tobillos.

- Durante etapa de rehabilitación: tras una lesión articular o una cirugía de rodilla no es apropiado salir a correr. El avance debe ser gradual y es primordial fortalecer las articulaciones y la musculatura antes de volver a realizar actividad física.

- Cuidado con la edad: No es un problema en sí mismo, pero hay que tener especial cuidado con los que empiezan a hacer actividad. El tiempo de adaptación antes de realizar esfuerzos importantes es clave. A mayor edad son más recomendables las caminatas.

Fuera de la lista de los “NO”, cualquier otra persona que se lo proponga puede correr. Eso sí: antes es aconsejable hacer una consulta y chequeo médico.


<< Regresar

ARRIBA